Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — Qatar todavía discrimina a sus ciudadanos por sexo, no solo en la práctica sino también legalmente, en distintos ámbitos. Así lo denuncia Amnistía Internacional, pese a que el principio de igualdad de género está garantizado en el artículo 35 de su Constitución.
Las mujeres qataríes están autorizadas a conducir, mientras que las saudíes, por ejemplo, lo tienen prohibido; no obstante, necesitan el permiso de su padre o del marido para conseguir el carnet de conducir. Asimismo Qatar se diferencia de Arabia Saudí en que las mujeres no necesitan el permiso de un hombre para viajar al exterior; sin embargo, pocas viajan solas, según un estudio publicado por la Freedom House.
El wahabismo, que es la escuela más conservadora del islam sunní, es el oficial en Qatar y Arabia Saudí.
Tanto hombres como mujeres pueden votar en las elecciones municipales en Qatar. En los comicios municipales de 2011 — los cuartos de la historia del país—, para 29 cargos se presentaron 101 candidatos; de ellos, cuatro eran mujeres, de las cuales una salió elegida. Sin embargo, el Consejo Central Municipal cuenta con muy poco poder dentro de la monarquía, en que la familia al-Thani, encabezada por el golpista-emir jeque Hamad bin Jalifa az-Zani, detenta el control absoluto del Gobierno. La formación de partidos políticos está prohibida en Qatar.
Cerca de dos tercios los estudiantes de la Universidad de Qatar son mujeres, pero constituyen solamente el 2% de toda la fuerza de trabajo en el país, según un informe de la Autoridad de Estadísticas de Qatar referente a 2011. Según el mismo estudio, si no se cuenta la población extranjera económicamente activa en el país, que suma el 94%, las mujeres qataríes cuentan con cerca del 30% de los puestos de trabajo, frente al 70% entre los hombres, una desigualdad considerable.
Este desequilibrio también se manifiesta en la distribución de altos cargos. Algunas excepciones son la rectora de la Universidad de Qatar, Sheikha Abdulla al-Misnad, – y la primera jueza qatarí, que se nombró en el 2010.
Una de las personalidades del país es Sheikha Mozah bint Nasser al- Missned, segunda de las tres esposas del emir, fundadora de la Qatar Foundation para la Protección de la Mujer y de los Niños, una organización financiada por el Gobierno. Paradójicamente Qatar no cuenta con ninguna ley que criminalice la violencia doméstica. La organización internacional Human Rights Watch, (HRW) y la propia Qatar Foundation han denunciado que estos casos son un problema en el país. Además, también según HRW, los asuntos personales y familiares los juzgan tribunales religiosos, cuyas sentencias se basan en interpretaciones wahabitas de la ley islámica. El resultado es que, en general, el derecho de familia discrimina a las mujeres en temas como divorcio, herencia y custodia de los niños.
Aunque la llegada de deportistas mujeres qataríes a los juegos olímpicos pueda suponer un salto simbólico hacia la igualdad de género en el país y se han registrado avances en el ámbito en los últimos años, las normas que rigen la sociedad en Qatar y la falta de leyes específicas de protección a las mujeres aún son grandes obstáculos a la implementación de la democracia en el reino de los Al-Jalifa az-Zani.
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